La realidad puede ser cruel, pero no por eso imprevisible. Lo comprobó otra vez este viernes el Banco Central (BCRA), que debió volver a ceder reservas por decimotercera vez al cabo de las últimas 14 ruedas de negocios para mantener la pauta prefijada de desplazamiento del dólar oficial al 1% mensual.
Se tuvo que desprender esta vez de US$31 millones, con lo que acumula un saldo negativo de US$1768 millones desde que se verificó el vuelco del mercado y cerró otra semana en rojo por esta actividad, aunque esta vez lo moderó a US$131 millones, contra los US$437 millones perdidos en la semana previa y los US$1008 millones sacrificados en la tercer semana de marzo.
El nuevo saldo negativo, que confirma que la compra del último martes fue apenas circunstancial, no llamó la atención, aunque incrementa las preocupaciones, dada la pública situación crítica de las reservas bajo administración del BCRA.
Después de todo, a la aún no despejada incertidumbre sobre el futuro de la política cambiaria oficial en medio de las gestiones para obtener un nuevo acuerdo con el FMI se sumó en las últimas 48 horas el sacudón que invade a los mercados globales, al crecer las chances de que el mundo marcha hacia una guerra comercial o que, para evitarla, se embarque en duras negociaciones que tendrán indudablemente impacto en las distintas divisas. En especial, por el impacto que este cuadro de situación está mostrando sobre los precios de las commodities en general y, en el caso argentino, de los granos y el crudo en particular.
Y porque, además, y de manera previsible, en la jornada fue notable el nuevo salto que se hizo notar en la demanda de todo tipo de cobertura cambiarias, lo que quedó a la vista con los nuevos avances de los dólares financieros y los aumentos de $6 (+0,50%) a $16 (1,13%) que mostraron en el día las cotizaciones validadas en los contratos de dólar futuro en la plaza local.
“No hay sorpresa: si la incertidumbre no se disipa, las liquidaciones podrían hacerse esperar y las reservas del BCRA seguir en una más lenta, pero aun así negativa, tendencia”, habían advertido en su informe diario los analistas de la consultora Outlier.
La nueva venta llegó en una jornada “más normal” respecto de la del jueves (caracterizada por un muy bajo movimiento) y en la que se operaron US$330 millones, lo que deja a la vista que el aporte oficial al mercado fue menor al 10%. Y en la que dejó subir al dólar mayorista $1 (cerró a la venta a $1076,00 por unidad), con lo que a lo largo de la semana “subió $ 2,50, un poco por encima de los $2 de corrección final de la semana anterior”, hizo notar el operador y analista Gustavo Quintana.
Empero, lo que queda claro hasta aquí es que la volatilidad cambiaria que amenaza con desanclar las expectativas, poniendo en riesgo el círculo virtuoso del programa, aunque amainó algo, sin duda sigue. Y eso mantiene bajo presión a las reservas, que cerraron la jornada cayendo en otros US$193 millones, para quedar otra vez muy cerca de vulnerar el “piso” de los US$25.000 millones (en US$25.111 millones)
“El equipo económico abrió la puerta a modificaciones en el esquema de política cambiaria en el marco de un nuevo acuerdo con el FMI y eso motivó que el mercado comenzara a poner en precios algunos escenarios que hasta el mes pasado estaban fuera de discusión. El brusco cambio en el signo de la intervención cambiaria del BCRA fue motivado por un rebalanceo de portafolios”, detallaron desde Facimex Valores.
“La liquidación de exportaciones del agro prácticamente no se resintió más allá del impacto del paro de aceiteros, sugiriendo que la postergación de exportaciones no fue significativa. La evolución de los flujos en FCI sugiere que, si hubo algún adelantamiento de importaciones, fue moderado. Tampoco se vio una caída importante en el stock de préstamos en dólares al sector privado netos de tarjetas de crédito. Todo esto sugiere que se trató principalmente de un rebalanceo de portafolios de jugadores con acceso al MULC (como los bancos), buscando reducir riesgos a la espera de definiciones en materia cambiaria”, concluyeron.
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